In Aula técnica

Ante la llegada de toda una nueva generación de colorímetros de última gama, y como representantes de alguna de las marcas que han lanzado productos nuevos al mercado, hemos decidido hacer un estudio en profundidad de los diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de comprar un colorímetro, así como un análisis de los diversos dispositivos.

No se mencionarán modelos en concreto a lo largo del estudio, pero sí daremos nuestras conclusiones al final del mismo sobre los modelos más convenientes.

 

Son varios los factores a considerar a la hora de adquirir un colorímetro, y es recomendable ponderar cada uno de ellos según las necesidades propias y el uso que vayamos a darle. Estos son los 9 factores a valorar.

  1. Cartas de colores disponibles
  2. Precisión y repetibilidad de lectura
  3. Precio (vs. Rendimiento/Prestaciones)
  4. Posibilidades de personalización y facilidad de importar datos, crear configuración
  5. Facilidad de uso
  6. Elección de proveedor de confianza (y servicio post venta), plazo de entrega
  7. Fiabilidad
  8. Tamaño/peso (portátil!!), robustez
  9. Output (programas formulación/dosificación, CAD, visualización, apps)

 

 

Cartas de colores disponibles

Este es quizá el componente más importante a la hora de elegir un colorímetro con el que facilitar nuestro día a día con el color, aportándole un valor añadido a nuestra labor y poder así ofrecer un servicio muy interesante a nuestros clientes.

Los hay con una sola carta de colores, los hay con las 2-3 cartas genéricas del mercado, y existe uno con una gran cantidad de cartas de colores cargadas (12.000 colores aprox.). También existen estos mismos modelos configurados por fábricas de pintura (Titan, Monto, Procolor, Macy, etc.) que han incluido su logo y, obviamente, sus cartas de colores corporativas.

 

Precisión y Repetibilidad de lecturas

A la hora de medir un color, hay ciertos aspectos que tienen particular relevancia: la geometría de lectura, la fuente de luz, el método de detección del color. En general, se trata de simular la percepción visual que el ojo humano tiene sobre un color al visualizarlo, para igualar las mediciones a lo que nosotros realmente vemos. Esto se consigue a través de la fuente de luz adecuada (D65, o Luz Solar) y el detector preferido (foto-detectores o cámaras CCD).

En cuanto a geometrías de lectura, los colorímetros traen 45º/0º que es la más común a la hora de valorar la influencia del brillo en una muestra. Dicha iluminación, en el caso de los dispositivos estudiados puede venir desde una única medición con 1 sólo LED blanco (muy pobre) hasta 3 lecturas diferentes de 8+1 LEDs (8 de color, y 1 UV, tecnología casi idéntica a la de un espectrofotómetro, cuyo precio es muy superior).

En cuanto a la repetibilidad de lecturas (o Inter Instrument Agreement IIA) el concepto aquí es conocer como de parecidas van a ser diferentes lecturas de una misma muestra en distintos aparatos del mismo modelo. Es decir, cómo de fiable es cada modelo en sus diferentes remesas. Las conclusiones son claras, y no siempre las deseadas en según qué aparato…

Un último punto a considerar es la lectura en muestras texturadas, pues hay mercados dónde esto puede ser muy importante. Las “sombras” que la textura pueda generar influirán en la medición, según el ángulo de incidencia del haz de luz, y por tanto obtendremos un color no tan próximo a la muestra real. Los instrumentos con cámara CCD resuelven este problema y muestran resultados idóneos y más fiables.

Eso sí, ¡¡en ningún caso ha de considerarse la cámara de un móvil como una herramienta fiable a la hora de medir un color!! (ver más abajo, apartado “Fiabilidad”).

 

Precio

Sin duda algo a tener muy en cuenta. El precio de un colorímetro oscila entre los 89€ del más barato y los más de 600€ del más caro. Como veréis, un rango muy amplio, y aunque no todos tienen las mismas funcionalidades, incluso el más barato ofrece unas prestaciones de gran nivel.

 

Posibilidades de personalización

Los hay que permiten una configuración más personalizada (para grandes volúmenes >100 unidades) con logo y cartas propias, y los hay que permiten cargar cartas incluso en una única unidad. Esto es muy útil para usuarios finales, pero no tanto para fábricas que quieren proteger su configuración y tener barreras de entrada que limiten el poder modificar su información y el input de cartas de la competencia, por ejemplo.

 

Facilidad de uso

Aquí intervienen factores como la forma, el tipo de conexión, la dependencia de dispositivo móvil, la interfaz del software, la calibración, o el posicionamiento de la muestras.

La mayoría de colorímetros tienen una forma de muy fácil agarre, aunque los hay algo incómodos. Casi todos funcionan de manera independiente, o con conexión vía Bluetooth, aunque alguno requiere de cable de conexión, algo que nos resulta muy fastidioso al perder una de las principales ventajas de un colorímetro. 

 

 

                                                   

 Función “Comparar colores” de los colorímetros Colourpin II (izq.) y Nix (derecha)                                                                      Capsure muestra la imagen de la lectura

 

 

Elección de un proveedor de confianza

Sobre todo para compras grandes, pero también para pequeños volúmenes, es importante tener una cara conocida y de prestigio que genere confianza y ofrezca un servicio de atención postventa profesional y de calidad. Es clave saber quién te vende un aparato, de dónde viene, a quien dirigirte en caso de alguna consulta, plazo de entrega, portes, etc.

 

Fiabilidad

Al hacer una inversión en un aparato electrónico es muy relevante poder confiar no sólo en sus prestaciones, sino también en que las cumpla a largo plazo. Que la vida del colorímetro no se limite a unos pocos meses, o un año, pues hay algún dispositivo cuya vida útil está siendo cuestionada. Es decir, que más allá de la obsolescencia programada y de que toda herramienta tiene una vida efectiva, esta no llegue antes de tiempo. De ahí también la importante de confiar en un proveedor u otro.

Y por supuesto, no se puede comparar la medición que ofrece un colorímetro con los resultados obtenidos con apps que “leen” el color a través de la cámara del móvil, por diversos motivos muy fáciles de entender. Principalmente por la calidad de la cámara en la reproducción del color. A todos, como usuarios, nos ha sucedido hacer una foto de un bonito escenario y decepcionarnos al ver que no se reflejan los colores con la realidad que nuestro ojo percibe. Y por otro lado, porque una cámara extrae los colores de “lo que ve” y no de “lo que de verdad hay”; es decir, que influyen críticamente las condiciones de luz con las que midamos. Es por lo tanto muy obvio que la app no extraerá los mismos resultados de una habitación si se hace la foto de día, de noche, un día nublado, con la luz encendida, etc. Estas apps sólo pueden servir como una guía rápida a la hora de elegir un color, no como un elemento fiable. El remedio es peor que la enfermedad, cuando el cliente haya aplicado la pintura y vea que el color obtenido no es ni parecido al deseado… el error no viene de la pintura, sino de la base nada consistente sobre la que hemos cimentado nuestra elección de color. Arenas movedizas de las que deberemos huir.

 

Funcionalidades varias

Cuando uno decide hacer uso de un colorímetro es, además de por el servicio de búsqueda de color que ofrece, porque es manejable y portátil. De ahí la importancia de que este dispositivo tenga un tamaño pequeño como para poder cogerlo con una mano, que sea liviano, y que sea portátil… que no todos lo son.

Por último, estos aparatos son cada vez más conocidos y reconocidos por el prescriptor y el usuario final. Arquitecto, diseñador, interiorista, decorador, etc. son cada vez más conscientes de la importancia de acertar con el color en un proyecto, no sólo por la satisfacción del cliente pero también para evitar sustos y sobrecostes de última hora… es por eso que cada vez más ayudan de un colorímetro a la hora de identificar colores, y de ahí la trascendencia de poder exportar datos y lecturas a programa de CAD

 

 

CONCLUSIONES:

  1. Los 3 colorímetros con mejor valoración del mercado son Capsure, Nix y Colourpin II
  2. Capsure muestra el mejor comportamiento del mercado en cuanto a precisión de lectura (99%), ligeramente mejor frente que el 98% compartido por los otros dos aparatos mencionados.
  3. La repetibilidad entre instrumentos es la misma en los 3 aparatos, y muy similar en el resto
  4. Capsure lee algo mejor en muestras texturadas, aunque Nix y Colourpin II pueden ser fiables
  5. No hay grandes diferencias en cuanto a prestaciones, por lo que la decisión de compra debe girar en torno a otros temas como disponibilidad de cartas, precio o funcionalidades varias.

 

 

Si este artículo ha conseguido despertar tu interés, o si por el contrario te has quedado con alguna duda, pregúntanos por más información por correo (ideasycolores@idecolor.com) o teléfono (96.356.37.38).

¡Muchas gracias!

 

 

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