In Aula técnica

El color se demuestra como una ciencia todavía inexacta, al menos para la gran mayoría de los que con él trabajan cada día. Si difícil es garantizar la exactitud del color en según qué industria y soporte por diversos factores, mucho más lo es cuando este ha de ser aplicado en el exterior. Principalmente porque entran en juego ciertas componentes que cabe tener en cuenta.

En esta ocasión, nos vamos a detener en uno de los principales quebraderos de cabeza para el profesional en el pintado de superficies para exterior, el de las fachadas. Son muchas las causas de las diferencias de color en el pintado de estas superficies, afectando de diversas maneras en la percepción del color.

 

Por citar algunas, que no son las únicas pero sí las más importantes:

  • La luz que incide. La percepción del color varía según se observe de día, con sol, con sombra, etc.
  • El tamaño de la superficie pintada
  • La forma de la fachada
  • Y muy importante la distancia desde la que habitualmente observamos esa fachada.

 

 

Cada una de estas causas afecta al color de una manera, haciendo que el color que el ojo humano ve no siempre sea el que se ha aplicado. En esta ocasión nos vamos a centrar en la que consideramos más importante, la distancia desde la cual vemos una superficie pintada, siendo evidente, además, que las fachadas se observan siempre desde una determinada distancia. Vamos a tratar de explicar el efecto que se produce entre el color real con el que pintamos una fachada y el color aparente que percibimos desde una determinada distancia. Aunque no hay una regla general que nos indique cómo varía la percepción del color con la distancia, este efecto depende mucho del tono, de la cromaticidad y de la blancura del color.

Podemos, por lo tanto, indicar como regla aproximada que un color al ser observado desde una distancia de unos 50 metros, en general se aprecia de una cromaticidad similar, pero más claro y más limpio.

 

 

 

Para explicar este efecto, es conveniente saber cómo funciona las notaciones NCS, pues de esta forma se entiende mucho mejor este fenómeno. Manejar de manera consistente los términos Cromaticidad, Negrura y Blancura de un color se presenta clave, no sólo para mejorar nuestro trabajo con el color, sino para hacerlo en este caso concreto en el exterior. Este estudio debe ser conocido por aquella persona que define una carta de colores para fachadas, y especialmente por las personas que diseñan/deciden el color a pintar en una fachada.

 

La pregunta clave en este caso sería…

¿Quiero mi fachada de este color, o quiero que se vea de este color?

 

 

 

Descárgate nuestra presentación para entender este fenómeno un poco mejor

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